Shu Shi dirigió sus tropas para atacar el reino de Chu, y el rey de Chu envió a Zhao Shu al mando de cien mil soldados para guarnecer Hanzhong. Antes de esto, Zhao Ju había vencido a las fuerzas de Qin en Chongqiu. Su Li dijo a Zhao Ju: "Vos habéis vencido a Qin en Chongqiu, y Qin sin duda buscará venganza. Ahora Shu Shi ataca a Chu; conviene que vos reunáis vuestras tropas con las guarniciones de Hanzhong, y que Zhao Shu permanezca inmóvil. Así Qin sospechará que Chu tiene otros designios, y ante la duda, se retirará. Una vez que las fuerzas de Qin se hayan retirado, vos volveréis a uniros con las de Hanzhong, y el rey de Chu, irritado por la inacción de Zhao Shu, en su furia lo mandará ejecutar. De este modo, vos podréis aprovechar la ocasión para aproximaros a Qin, y Qin sin duda será derrotado." Zhao Ju, considerando el plan acertado, entabló combate con Shu Shi en Hanzhong, y Shu Shi, vencido, huyó.
💡 商战启示录
Esta estrategia encarna la sabiduría clásica del "juego de aprovechar las circunstancias" y la "manipulación de la información". Zhao Ju no se enfrentó directamente al ejército de Qin, sino que, al crear la apariencia de que "Zhao Shu no combatía", indujo al ejército de Qin a un error estratégico —sospechar que había una trampa interna en el ejército de Chu—, lo que lo llevó a retirarse por iniciativa propia. Esto equivale, en el mundo empresarial moderno, a que una empresa interfiera en las decisiones de sus competidores lanzando "cortinas de humo". Por ejemplo, una empresa tecnológica, antes de lanzar un nuevo producto, filtra deliberadamente rumores sobre "cuellos de botella técnicos" o "insuficiencia de capacidad de producción" para que sus rivales bajen la guardia e incluso ajusten sus estrategias de mercado, mientras ella acelera en secreto su investigación y desarrollo, para finalmente conquistar el mercado con un ataque sorpresa. Asimismo, el plan de Su Li también se sirve del principio de "transferencia de conflictos internos": mediante la presión externa (la retirada del ejército de Qin) provoca la desconfianza del rey de Chu hacia Zhao Shu, usando una "espada prestada" para eliminar a los disidentes internos. En el ámbito corporativo actual, esto se asemeja a generar una crisis competitiva externa para forzar a la junta directiva a reestructurar la gerencia, o a culpar a los competidores por el fracaso de un proyecto, consolidando así el propio poder. No obstante, cabe advertir que esta estrategia conlleva un alto riesgo ético: si la manipulación de la información se excede, puede desencadenar una crisis de confianza en el sector, como ocurrió con cierta empresa que fue sancionada por las autoridades reguladoras debido a publicidad engañosa. Por tanto, su aplicación en la guerra comercial debe enmarcarse dentro de la ley y la ética empresarial, adoptando como núcleo una "gestión estratégica de la información" y no el "engaño", pues solo así se logra una victoria sostenible a largo plazo.