Las tropas del estado de Chu acampaban al sur de la montaña. Qin atacó a Chu, y las fuerzas de Chu se hallaban en la ladera meridional. El general de Qin, Bai Qi, derrotó al ejército de Chu; el rey de Chu huyó, aunque sus tropas permanecieron aún al sur de la montaña. Al oír esta noticia, los hombres de Chu anhelaban librar una batalla a muerte contra las fuerzas de Qin. El rey de Chu preguntó a Zi Fa: "El ejército de Qin es poderoso, mientras que el nuestro es débil; ¿qué debemos hacer?" Zi Fa respondió: "He oído que las armas son instrumentos de mal agüero, y que la guerra es una acción contraria a la virtud. Hoy, Qin es fuerte y Chu es débil; considero que más vale no entablar combate, sino sobornar a Qin con riquezas abundantes para retardar su avance. Qin es codicioso y sin duda aceptará nuestro presente; así, Chu podrá hallar la paz." El rey dijo: "Bien." Entonces envió a Zi Fa con ricos obsequios para entregarlos a Qin, quien los aceptó de hecho, y por ello Chu alcanzó la tranquilidad.
💡 商战启示录
Esta estrategia refleja la sabiduría de retroceder para avanzar y apaciguar al enemigo con beneficios cuando las fuerzas son desiguales. En el comercio moderno, cuando una pequeña empresa se enfrenta a la opresión de un gigante, el choque frontal suele conducir a la ruina. Por ejemplo, Didi y Kuaidi, tras su guerra de subsidios inicial, optaron por fusionarse, intercambiando capital por mercado y evitando una lucha interna interminable. Un caso aún más típico es el de muchas empresas emergentes que, ante demandas por patentes o guerras de precios de los líderes de la industria, logran espacio para sobrevivir mediante licencias cruzadas, alianzas accionariales o cesión parcial de intereses, como hizo ByteDance en sus inicios al cooperar con Tencent en cuestiones de derechos de autor en lugar de enfrentarse directamente. El núcleo de la estrategia de Zifa radica en reconocer la situación con claridad, no dejarse llevar por un arrojo momentáneo y emplear beneficios a corto plazo para ganar tiempo de reajuste estratégico. En los negocios, esto puede manifestarse como una "concesión estratégica", cediendo parte de los beneficios o del mercado a cambio de una ventana para la actualización tecnológica, la iteración de productos o la apertura de nuevos mercados. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que el soborno o la cesión de beneficios han de tener un límite; de lo contrario, se alimentará la codicia del adversario y se acabará siendo absorbido. Por tanto, la aplicación moderna de esta estrategia debe transformarse en una "estrategia de coopetición": cooperar en áreas no esenciales, acumular fuerzas en las esenciales y lanzar la ofensiva cuando llegue el momento oportuno, tal como Huawei, que en la era del 3G pagó regalías a Qualcomm mientras desarrollaba con denuedo el 5G, logrando finalmente superarla.