El rey de Han deseaba aliarse con Qin, y Qin, por su parte, también anhelaba atraer a Han; de este modo, los reinos de Han y Qin quedaron unidos. Qin se proponía atacar a Chu, y Han también anhelaba combatir contra Chu, por lo que ambos reinos emprendieron juntos la campaña contra Chu. Al saberlo, el rey de Chu, presa del temor, convocó a Zhao Ying y le dijo: "Han y Qin, unidos, atacan a Chu; peligra nuestro reino. Discurre tú algún plan para mí." Zhao Ying respondió: "La alianza de Han y Qin es poderosa y difícil de resistir. Mas he oído que el sabio no desoye la ocasión ni abandona el provecho, y que el valiente no teme a la muerte ni destruye su renombre. Ahora Han y Qin, confederados, cuentan con fuerzas numerosas y designios profundos; Chu sufrirá sin falta su daño. Suplico que me permita, en nombre de Vuestra Majestad, disipar esta crisis." Dicho esto, Zhao Ying partió hacia el este para entrevistarse con el rey de Han, y le dijo: "La alianza entre Han y Qin no beneficia a Han. Qin desea atacar a Chu, mas no por amor a Han, sino por ensanchar sus propios dominios. Han y Chu son reinos hermanos. Si ahora Qin ataca a Chu y Han lo secunda, Han se granjeará la enemistad de Chu y dejará que Qin realice su ambición. Si Han, en cambio, se une a Chu, Qin no osará sin duda mover sus armas contra Chu, y Han vivirá en paz. Además, Qin es codicioso y jamás se sacia: si obtuviera tierras de Chu, pedirá otras tantas a Han. Si Han se negare, echará por tierra sus méritos pasados y Qin atacará a Han; si Han cediere, sus territorios menguarán día tras día hasta ser devorados por Qin. Por tanto, aliarse Han con Qin no es buen consejo. Mejor es acercarse a Chu: si Han y Chu se unen, Qin no podrá causar daño, y éste sí será un plan de completa seguridad." El rey de Han respondió: "Bien." Y selló así la alianza con Chu. Cuando Qin lo supo, retiró sus tropas.
💡 商战启示录
Esta estrategia revela la sabiduría de discernir entre "falsos aliados" y "verdaderos socios" en el arte de la negociación. En el mundo empresarial moderno, las compañías suelen "desposar" a gigantes poderosos por beneficios a corto plazo, sin advertir que estos pueden codiciar su mercado principal. Por ejemplo, una empresa tecnológica emergente firmó un acuerdo de exclusividad con un coloso del sector para desarrollar conjuntamente un nuevo mercado; el gigante, tras apoderarse de las tecnologías clave, lanzó rápidamente su propio producto, marginando a la startup. Este es un reflejo contemporáneo de "Qin quería atacar a Chu, no por Han": la cooperación del gigante no busca el bien del socio, sino su propia expansión. El consejo de Zhao Ying, "más vale aliarse con Chu", se asemeja a forjar alianzas estratégicas con competidores de fortalezas complementarias o con empresas de la cadena de valor, creando un ecosistema de contención. Así, Alibaba y Suning se aliaron contra JD.com, compartiendo logística y datos para consolidar sus respectivas cuotas de mercado. La esencia de la guerra comercial radica en: antes de cooperar, hay que analizar las verdaderas intenciones del otro, desconfiar de la trampa de la "expansión por préstamo de camino", y elegir socios que generen equilibrio, no depender unilateralmente del más fuerte. Asimismo, se requiere una visión dinámica para prever la distribución de beneficios y los conflictos latentes tras la alianza, evitando el desenlace de "perder lo ganado" o "ver menguar el territorio día a día". En última instancia, la empresa debe buscar una estructura aliancista equilibrada, asegurando su propia irreemplazabilidad, para mantenerse firme e invicta en la contienda.