Su Dai persuadió al rey de Yan con un discurso cuya esencia radicaba en desvelar amenazas latentes y proponer un plan estratégico. En la guerra comercial moderna, esta enseñanza revela que los líderes empresariales deben poseer una visión prospectiva, capaz de identificar a los competidores del tipo "Qi-Zhao" dentro de su sector —aquellos adversarios que podrían forjar alianzas estratégicas. Por ejemplo, en el ámbito del transporte compartido, Didi enfrentó en su día la posible coalición de plataformas como Meituan y Gaode; de no haber dispuesto un plan anticipado, su cuota de mercado podría haber sido erosionada. Su Dai subrayaba la "unión vertical", esto es, la construcción de un ecosistema de cooperación para hacer frente a rivales poderosos. Las empresas también deben buscar proactivamente socios estratégicos, como Apple, que al colaborar con múltiples proveedores de contenido erigió una barrera ecosistémica para resistir el embate del bando de Android. Asimismo, Su Dai señalaba que "el sabio no desoye los tiempos ni abandona el provecho", recordando a las empresas la importancia de aprovechar el momento oportuno, de golpear primero antes de que el adversario consolide sus fuerzas; tal es el caso de Huawei, cuya inversión visionaria en tecnología 5G le permitió tomar la delantera en la definición de estándares. El rey de Yan, al final, "acató las enseñanzas", lo que evidencia que los líderes empresariales deben saber escuchar el consejo de expertos externos, evitar el estancamiento por la limitación de recursos, y, mediante alianzas estratégicas e integración de recursos, transformar la desventaja de un mercado pequeño en la ventaja de una toma de decisiones ágil, para así, en última instancia, mantenerse firmes e invictos en la competencia feroz.